No creo que la palabra posteaje exista, pero no me importa. El punto es que últimamente, o más bien esta semana tengo muchos trabajos finales pendientes, por eso del fin de semestre.
Entonces he estado posteando menos. Es más orita mismo debería estar haciendo tarea en lugar de estar aqui, pero que flojera da hacer lo que tienes que hacer…
En fin, me retiro, pero no prometo no actualizar, no prometo nada, ni siquiera me estoy disculpando, sólo quería hacer acto de presencia en mi blogcito.
De seguro me daré aunque sea 5 minutos para postear algo ñango como esto en los proximos minutos/horas/días.
Los doy por enterados.
Eso lo digo por como yo era antes de tener novio.
Yo era la chica ruda, me burlaba de todo y nunca mostraba el menor indicio de dulzura. Era chica mala. Todo me daba igual y -mucho antes- los niños me daban asco, y los cursis me daban risa -algunos todavía-.
Pero, ¡zas!, que me consigo un noviecito -o el me consiguió a mí, quién sabe-. Y me transformo, la niña ruda, ácida y cruel, se vuelve un cántarito de miel que derrama azucar a borbotones.
Jajajaja. Me río de mi misma. De seguro que mi antigüa yo se reiría de mí y tal vez se apenaría de mi tierna conducta. Pero claro que toda esa ternura sólo se vuelve visible en presencia de mi morrito. Los ojitos pispiretos, la vocecita dulce y los movimientos delicados sólo salen a la superficie cuando él está cerca.
Heme ahí en su compañía, que me vuelvo acaramelada, romántica y cursi.
Es como si yo fuera una lagartija de esas de espalda picudita, de las que raspan porque tienen piquitos y están ásperas del lomito, pero que tienen la pansita suavecita aunque nunca se la dejan ver. Extraña comparación… emmmm… sí, pues algo quise decir aunque no me de a entender.
Te dedico este post amorcito mío, corazón de melón, amor de mis amores!!! muaaaaaaaaaaaaaacks!!! :*
Hoy no fue un buen día para mí.
Pero para qué aburrirlos con los estresantes detalles y revivir la angustia del pasado cuando puedo poner esto:
¡¡¡El castor del HORROR!!!…

Hoy estaba platicando con un amigocho en la escuelin de muchas cosas y empezamos a hablar de la hipocresía.
Me cae mal que la gente salga con “a mi me cae mal la gente hipócrita osea me chocan weeeeee!!!”.
¿Cómo pueden decir eso? Todos, TODOS somos hipócritas, no he conocido a alguien que no sea hipócrita en mi vida. Desde que le sonríes a ese que ni te cae bien nomás por corresponder, ahí mero está la mentirota…
Cuando le ayudas a alguien, o lo visitas (ya sea a su blog o a su casa) nomás por compromiso, y todavía le dices que que gusto…
Y no digo que esté mal, porque sabrá que sería del mundo si no hubiese hipocresía.
Hablando de eso, hay una chava de la uni que me cae mal, si así es. Una chaparrita que siempre anda guapa (no, no es envidia), esque la muchacha esta siempre pero siempre siempre feliz y se ríe de tooooooodos los chistes -aunque no tengan gracia-, y saluda a todo mundo aunque no fueran amigos(hasta a mí me saludaba y yo le correspondía hipócritamente por cortesía, pero como vió que yo nunca comenzaba el saludo creo que desistió de su intento de hacernos besfrenz), y siempre participa en el salón y rie y hace caritas y brinca… ¡Puras mentiras! Se ve falsa hasta con sus amigos. Pero que me meto yo en su forma de ser pues si así le gusta andar. Ouch, me vi bien metiche y vieja amargada… jajaja.
El caso es que todos somos aunque sea un poquito hipócritas, por lo general tenemos a nuestros cuatachos y pareja con los que si somos siempre sinceros pero de ahí en adelante…