Yo tengo una laptop, a la que quiero mucho, nos llevamos bien, sólo he tenido que formatear Windows en una ocasión desde que me la compraron -sip, aún me mantienen-. Es una Toshiba Satellite A105-S4384 pero de cariño -y para abreviar- le digo “Toshi“.

Pero no comenzó todo tan bien. Antes de Toshi hubo otra, la mala, la de el detallito.

Andabamos en una conocida, pero no tanto, tienda de aparatos electrónicos y me paseaba yo viendo las laptops. Ya hace tiempo que quería una para tener mi máquina propia, dejar de usar la computadora comunitaria (la que usan todos) y tener mis cosas a parte, y hacer con ella lo que yo quiera.

Y ahí la ví. Una Toshiba Satellite, de precio accesible y en ese tiempo en que todavía las vendían con XP en lugar de Vista (cuando acababa de salir). Me brillaron los ojitos. Siiiii, ¡mami, mami yo la quiero!.

Pasamos a la caja, pagamos y llegamos a la casa, yo feliz, alegre, rebozante de alegría, saco la computadora de su empaque, la conecto y la prendo…

El horror…

Todo era perfecto excepto por un pixel. Uno, un mísero pixel que no servía, siempre rojo. Justo en medio de la pantalla.

“Sí puedo vivir con él”. Pensé. “Uno no es ninguno”.

La tortura…

Seguí manipulando mi laptop y a cada movimiento que hacía ahí estaba, el vil pixel defectuoso. Yo trataba de ignorarlo. Pero no pude.

A la mañana siguiente regresamos a la tienda y pedímos la devolución de el dinero o el cambio de mercancía, después de una larga fila y espera me entregaron otra caja. Por las dudas pedimos que nos la mostraran en funcionamiento y esta vez todos los pixeles funcionaban bien.

De 1,024,000 pixeles que tenía (una resolución de pantalla de 1280 x 800) uno sólo fallaba. Por un detallito la devolví. Era un diminuto detalle, uno en un millón, pero no podría haber vivido feliz así.

¿A alguien más le ha ocurrido algo parecido?

Eso de “limosnera y con garrote” es una fracesita que se dice por acá por donde yo vivo para describir la siguiente situación, pero para no hacerles aburrida la historia, ahí les va en forma de cuento.

Érase una vez un domingo, en una ciudad llena de gente, que una parejita de enamorados salió a comer a un concurrido centro comercial. Todo era felicidad, todo era paz y tranquilidad, los tortolitos no hacian más que difrutar de su mutua compañía mientras comían un platillo de comida china y charlaban…
Pero, de pronto, una vieja bruja, digo, una pobre, pobre, pobre y necesitada señora se aparece detrás de la chica con la mano extendida como pidiendo y con voz muy lastimera dijo “ay mija mire esque *tos tos* una ayudita estoy bien mala *tos tos TOS TOS*” y se le quedó viendo con ojos de cachorrito abandonado… La chica, en un gran acto de generosidad, saca de su monedero una moneda de no 1, sino 2 pesotes y se lo pone en la mano a la viejecilla. En eso, la viejecilla, se mira la mano y voltea con el novio “Ay mire mijo, nomás me dio un peso”.

PEEEEEEEEEEEEEERRRRRRDOOOOOOOON.

¿A esa señora que le pasa?, si no es mi obligación darle ni un sólo peso, todavía se hace la digna y le reclama a mi novio lo “avara” y “tacaña” que soy… ¿¿¿???, además, luego de eso mi novio nomás la vio así como de “ay señora no maaaanche…” y la viejilla captó la indirecta y mejor se fue a la mesa siguiente a hacer el show de ancianita desamparada y pobre para ver cuanto más juntaba, luego llega a una mesa vacía y saca una bolsita transparente llena de monedas, muchas, de a peso, de a 5, 10, unos billetes…

Eso me hace pensar en hacerle modificaciones a mi lista de a quién si le doy dinero y a quién no. Desde hoy he decidido mover a los viejitos lastimeros a la lista de “no hay donaciones”.

Si les doy unas monedas a:
- Los malabaristas, tragafuegos, payasitos… en resumen los shows en los cruceros.
- El que me limpia el parabrisas.
- A los malandros que piden y dan miedo, jojo.

Nada para:
- Los niños que piden porque los mandan sus papás o mamás.
- A las señoras que traen al bebé cargando -todo asoleado- para dar lástima.
- A los que llegan a mi casa con el cuento de las medicinas que no completan, la hija quemada, el funeral que no pueden pagar…
- Los que dicen que tienen hambre pero que les das comida y dicen “no, yo quiero dinero”.
- Y una larga lista de etcéteras.

¡Pero sigo indignada con esa señora!… ¡chale!

Les cuento que ahora llegue a mi casa, y comí y fui al baño, en fin, hice todo lo que una persona “normal” hace.

Entonces platiqué un rato con mi madre (¡¡¡saludos mami!!!), de cosas normales, ¿ya te inscribiste en la uni?, ¿cuantas materias?, ¿te gusta la filosofía de Arquímedes?, ¿Nietzche es un amargado o crees que tiene razón?… Ya saben, plática casual.

Me senté en el sillón de la sala y estabamos viendo el canal NATGEO (que por cierto no me gusta el nombre, le hubieran dejado completo, national geographic), viendo un programa de unos tipos raros que hacian experimentos de cuanto resistía de peso un carrito del mandado. ¡Y le pusieron encima un automóvil sin colapsar!… me estoy yendo por las ramas… A lo que voy:

¿Han visto en las películas esas escenas de comedia de situaciones incómodas?, como por ejemplo en las que la mamá y el hijo van al cine y resulta que la película está llena de contenido sexual.

Pues un rato después de que se terminó el programa de los tipos que experimentaban con carritos de mercado comenzó un programa de animalitos, ah, pero no uno normal y lindo de cachorritos si no de sexo de animales…

Hasta ahí todo normal, más o menos, luego mencionan que en casi todos los animales se da el homosexualismo, bien eso todavía me pasa. Risitas ocasionales entre yo y mi má. Pero no, no, no… luego empiezan a pasar escenas de animalitos -de toda especie- haciendo actos explícitos y muy gráficos de emm… tocándose solos… Esa fue la gota que derramó el vaso.

yo: Emmm… yo voy a recoger mi cuarto, má…
: xD

Situación incomoda sin duda.

PD: Editado un poco el post por censura xD… luego no vayan a llegar chavitos preguntando ¿que quiere decir *********? :P

Hola mis queridos lectores, heme aquí, adolorida, aturdida y con sabor a medicina y sangre.

Como lo dije en el post anterior ayer me sacaron las 2 muelas del juicio que me estaban saliendo, las dos de abajo.

Sí, sufrí, sentí dolor, y fue traumático.

Y por si les da curiosidad y quieren saber todos los desagradables detalles ahí les va:

Las 2pm, llego en punto al consultorio, saludo a la recepcionista, ahorita te paso, me dijo, y agarre una revista de las que tienen ahí para distraerme, que por cierto, tienen puras tvynovelas, agh, ya me sé los chismes de que Jaime Camil regreso con la novia, deberían de tener revistas dentales, o de perdis una que no sea de chismes, en fin, prosigo con la historia de mi sufrimiento.

Después de un rato me dicen que le pase, llego con la doctora y me saluda, “siéntate, que te vamos a hacer, ah, media cirujía nada más en las dos muelas, mmmm, voy a tratar de sacarlas así enteras para no tener que hacerlas cachitos, acuestate, bueno vamos a empezar.”

Y me pone como un baberote, y me embarra de anestesia en gel a ambos lados de la boca, hasta atrás, por donde están las muelas. Luego saca la temible aguja de anestesia, ¿porqué tiene que ser tan grande?, y me empieza a picar, y más anestesia, y me pica más, primero siento que me pica junto a la encía, donde está un poco blando, luego en la mera encía y luego entre las muelas, noooooooo, eso de sentir la aguja deslizándose entre 2 muelas es horrible. Se me eriza la piel de acordarme.

Luego me pica con una herramienta así bastante brusca, “¿te duele esto?”, y yo como no puedo hablar solo digo a-a (no), “¿ya sientes dormida la lengua” ahá (sí), y que empieza a cortar con sus fierritos y yo nomás siento como ejerce presión sobre mi muelita, cuando estaba cortando parecía que estaba habriendo una lata… Bueno, ya abierta y descubierta la muela, que saca una especie de desarmador, no sé si sería de cruz o de paleta, siento que lo pone en la muela y ¡que le da vueltas!, como si fuera a destornillarme mi muela, supongo que para aflojarla, se sintió horrible, bueno, me dice “vas a sentir mucha presión eh”, y como que mete el desarmador entre la muela y el hueso de la mandíbula y hace palanca, ¡sí! ¡palanca!, y ¡PLUC! que siento que sale mi muelita, yo en ese punto me estaba arrepintiendo de todo… Noooo déjenme mis muelitas en paz…

“¡Mira ya salió!”, y la recepcionista ahí de metiche “ay nada que ver con el paciente de ayer”, y otra muchacha que no sé que tenía que ver ahí “¡salió bien fácil!”, pues sí fácil para el que esta viendo… sniff.

Y se pasa para la otra muela, la izquierda, otra vez “¿sientes esto?” y me picaba salvajemente, y yo ahá, ahá. “Pásame otro tubito de anestesia”, y me lo inyectaba. Luego la misma rutina, abrelatas, desarmador, palanca, mi sufrimiento y ¡PLUC!, sale la muela, esa hasta salió volando.

“Te voy a meter una medicina en los huqeuitos que quedaron para disminuir sangrado y dolor, puede que después se te empieze a salir, no la saques tú, deja que se te salga sola”

Me pone unas gasitas, me dice que las muerda fuerte por 15 minutos y listo, había terminado el procedimiento. “¿Quieres llevarte tus muelas de recuerdo?” Nooooooo, yuck… Salgo del consultorio tambaleándome, mareadísima por la anestesia que fue mucha y se me subió al cerebro, y no era mareada divertida de alcohol era muuuuuy diferente y frustrante. No podía siquiera hacer las cuentas de los 15 minutos, eran las 2:53 y no podía desifrar que hora sería 15 minutos después.

Indicaciones post-extracción:

  • No escupir ni enjuagarse la boca con nada (como haciendo buches) porque se sale el coágulo del hueco y vuelve a sangrar.
  • No hablar por un rato.
  • Comer líquidos las primeras 24 horas. Ayer sufrí de hambreeeee, comí helado, agua y bebida de chocolate, pero como se me antojaba una torta de jamón… sniff. Todavía no se cumplen 24 horas así que desayuné un licuado x.X
  • No hacer ejercicios bruscos, no asolearse, en resumen reposar.
  • Y seguir la receta de medicinas que me dió la doctora, que en mi caso fueron 2 pastillitas cada 8 horas por 5 días, ampicilina (antibiótico, para evitar infecciones) y diclofenaco (para el dolor).

¿Como estoy orita?, me duelen mis encías, me duele la lengua para tragar, y cuando no estoy comiendo nada -más bien bebiendo- me empieza a dar un sabor a medicina y sangre, ¡puaaaaj!, es horrible y me lavo la boca y al rato vuelve… Ya no estoy sangrando nada, hablo raro porque no me siento cómoda abriendo bien la boca.

Para finalizar pues no se lo recomiendo a nadie, pero salí bien ¡yay!, ahora me retiro, voy a reposar.

Actualización

(10/feb/2010) Les comparto esta información: Dientes chuecos son lindos en Japón. Para que vean que si hubieran vivido allá quizá no hubieran tenido que sufrir la extracción jaja.

Hoy me hicieron pasar un coraje en la uni por someterme a estrés que no era para nada necesario.

No fue mi novio, no fue ningún amigo, no fue compañero, nada menos y nada más que un maestro: mi profesor de cultura y sociedad mexicana.

¿Qué pasó?, ahora les explico.

Sucede que es temporada de exámenes por eso de que ya se va a acabar el semestre, entonces andamos todos los alumnos desvelados, apurados y estresados con trabajos finales y exámenes.

La semana pasada, el jueves para ser exacta, tuve clase con dicho profesor. Sólo nos pidió nuestros correos electrónicos para mandarnos una información, de donde él dijo que iba a sacar el examen.

Me apunté en la lista de correos, y listo. El profe dijo “esperen entonces esa información en su correo y la estudian, el martes será el examen, hasta luego, se pueden ir”. Dicho eso me fui.

- Ese mismo día en la tarde reviso mi mail… nada. No me preocupo.

- Al día siguiente, viernes, reviso mi mail… nada. No importa, todavía queda el fin de semana.

- Al día siguiente, sábado, reviso mi mail otra vez… nada… el mismo día en la tarde lo reviso y nada… Comienzo a cuestionarme si habría escrito mal mi mail. No creo. Además todavía falta domingo y lunes.

- Domingo en la mañana, correo sin novedades, en la tarde, nada, 5 minutos después… nada… en la noche… NADA. ¿Y si a todos les llegó la información menos a mí?, no voy a saber nada del examen… ¿y si por ese examen repruebo?. Le mandé un mail a unos compañeros a ver si les había llegado a ellos y si era así que me reenviaran el mail.

- Lunes… Ninguno de mis compañeros me responden -méndigos, ¿será que me odian?, pues yo ya los odio…- reviso mi mail tempranito, nada, en la tarde, NADA, en la noche, NADA. Ni del profe ni de mis compañeros de clase. Voy a morir, llamo a mi novio y le cuento mi pena, me estreso… pienso, el examen es mañana. Si no me llega nada ni hablar. Haré acto de presencia para reprobar con dignidad, ¿reprobar con dignidad?, eso ni se puede, solo se puede reprobar con vergüenza, miserable y patéticamente… bujú soy la víctima de la vida, ¿porqué?, ¿porqué?… todo lo malo me pasa a mí. Ya me voy a dormir, 1:30am, ¿y si ya me llegó el mail?, lo reviso, buaaaaaaa… NADA.

- Martes, hoy mismo. En la mañana, antes de irme a la uni, reviso de nuevo mi mail, ya sin esperanzas. NADA. Me voy a la uni, pensando en como le voy a decir al profe que su correo nunca me llegó, pensando en como no me va a creer, haré el examen y reprobaré por no saber nada, porque todo el examen se basa en la información que nunca recibí…

Pues llego a la uni, falta poco para la hora del exámen, me sonríe una amiga, me le acerco y pregunto ¿que pasó, te llegó a ti el mail del profe?. Me contesta que no, y me dice que a NADIE en el grupo le llegó.

Sentí un alivio enooooooorme, sonreí de pura felicidad, yay no reprobaré, estaba contenta… Luego nos metimos al salón y llegó el profesor.

“Creo que muchos se preguntarán porqué no recibieron ningún correo… Decidí que no había necesidad de ATORMENTARLOS con otro examen, así que los voy a calificar con lo que ya hemos hecho, les envío su calificacion por correo el miércoles, eso es todo, se pueden ir, hasta luego, jiji”

¡¡¡Agárrenme porque lo mato!!!