Leyendo este post sobre piropos, me hizo recordar algunas situaciones por las que he pasado al respecto.

Como casi todas las chicas, he recibido chiflidos, de esos que vas cruzando la calle caminando y alguien desde un vehiculo en movimiento: “fiu fiuuuuu”. Esos estan bien, no ofenden, o almenos a mi no.

Luego, los típicos “sh, shh, ey, tu, como te llamas”. Bla, ni al caso.

No he pasado por alguno así groserísimo como los hay en abundancia. Pero si por uno muy chafa, sin chiste, sin gracia, lelo…

Acababa yo de salir de un centro comercial, caminé a mi auto, me subo, lo prendo y me doy cuenta de que hay un carro cerca que creí que estaba esperando a que yo me saliera de ese lugar para estacionarse ahí. Siento que me apuran de nomás estar ahí atrás. Total, me salgo de el lugar y dispuesta a irme en sentido contrario al otro carro, éste se me empareja, lleno de puros hombres pubertos, ya desde ahí pensé en lo que le seguía…

elchofer: oye, hola, eeee…
yo: …¿si?
elchofer: emmm, ¿no sabes que hora es?
los demás tipos con cara de mensos riéndose.
yo: (miro el reloj), la 1:20.
elchofer: ¡gracias preciosa! (con cara de seductor)
yo: (piso el acelerador)

¿En realidad piensan que van a conquistar así?, es decir ¿es enserio?. Además, qué casualidad que eran un montón. A ver, ¿porque no lo hacen solitos?. O es nada más un juego de “a que no te atreves a decirle a esa chava” Bah…

No creo mucho en la suerte pero ahora traje una que no me gusta nada, es más, creo que es más bien ironía, o el mugroso destino jugando contra mí.

Aqui donde vivo, en los cruceros de las calles cuando se pone la luz roja en el semáforo, junto con los limpia-parabrisas, los vendedores de periódicos, los pediches, mendigos, malabaristas y demás, pasan entre los automóviles unos vendedores de bonice (“bonáis”).

Los bonice son una marca comercial de unos bolis (entiéndase boli como un hielito alargado de sabor a frutas en bolsita) popular y bastante deliciosos cuando hace calor.

En los cruceros casi siempre hay un solo vendedor de bonice, y cuando se pone en rojo la luz pues se va a alguno de los lados del crucero a promocionar su producto que venden cada uno por 3 pesos.

No sé si es mi chinche suerte (la suerte no existe, la suerte no existe…), pero casi toda la semana pasada yo traía cambio de a montones, muchas monedas sueltas, miles de grupitos de 3 pesos y cuando quería comprarme un bonice parecía que los vendedores me rodeaban, o se iban al otro lado del crucero o ya de plano se les acababan. Ahi estaba yo, llena de moneditas, y con un calorón, rostizándome.

Pero hoy cambió, la situación no la chinche suerte, porque los vendedores parecía que venían directito a mi carro, parecía yo imán de vendedores de bonice, pero ¿y el dinero?. 2 tristes monedas de a peso y un billete de 100 y un billete de a 50. ¡El bonice cuesta 3 pesos!, ¡3 mugrosos pesos!, sólo me faltó una monedita de 1 peso para completarme uno y acabar con mi sufrimiento. Porque si pago con billete de 50 nomás algo de tres pesos pues no, ni me despachan, o todo el tiempo en que junta el vendedor cambio pues cambia la luz y tengo que avanzar, y nimodo que me comprara 10 bonice para que fueran 30 pesos…

En fin, espero ansiosa ese día en el que todo esté en armonía y traiga los 3 pesos y llegue un vendedor de esos, ¿es tan difícil que se den las 2 circunstancias?.

¡Chinche suerte!

PD: mi sabor favorito de bonice es guanábana.

Les contaré una historia terrorífica, bien macabra y de miedo que les hará temblar lo más recóndito de su ser…

Bueno, la verdad no. Les voy a contar lo que vi en la noche, esas cosas de aparecidos que a veces ves y que cuando lo cuentas ya sabes que es casi seguro una burla de tus amigos y que nadie te creerá.

El caso es que en la noche, ya estaba preparada para dormirme, en mi camita con mi pijama, tapada con la cobija hasta las axilas. Mi cama es tamaño matrimonial, y sólo ocupaba la mitad de la cama, solo anoche porque a veces me duermo toda desparramada y ocupo toda la cama y más. Entonces, estaba yo del lado derecho de la cama volteando hacia el lado izquierdo, en oscuridad, sólo con la luz que atraviesa las persianas.

Así yo, agusto, y que siento algo en la otra almohada. A de ser la Gorda -mi gata-. Y abro los ojos y ¡oh sorpresa!, ¡no es la gorda es un bulto negro!. Me quedo con los ojos pelones y veo un bulto negro como que flota y se mueve en pequeños circulos. Mientras el bulto hacía eso yo estaba como loca hablándole a mi gata “¡GORDA!, ¡GORDA!, ¡GORDA!…” y en lo que volteo a un lado para agarrar algo, no sé, lo que sea pa pegarle a el bulto, llega mi Gorda a mi cama y “miauauau” y el bulto ya no esta.

En ese momento me quedé con cara de mensa y el corazón que se me desgañitaba latiendo a mil. Me medio siento en la cama y pienso en hablarle por celular a mi novio. Luego pienso que para qué despertarlo a la 1am si el bulto ya se fue.

Me acosté de nuevo y me dormí.

¿Qué demonios era ese bulto negro?, ¿Era el espiritu de la cucaracha que maté ayer -cuyo cuerpo desapareció-?, ¿Era el chamuco que porfin venía por mí?, ¿Sería que cené mucho antes de dormir?, ¿O de plano ya estoy viendo cosas?.

Yo se lo que ví y también sé que esta difícil que me crean.

¿Ustedes que creen que fué?

rollo-fotografia

Me refiero a los patéticos estudios de fotografía que hay aqui en mi ciudad.

La cosa está así:

Estoy estudiando fotografía porque es parte de mi carrera de Diseño Gráfico y además porque me gusta. Entonces se podría decir que todavía soy amateur. La última vez que le saqué el rollo a mi cámara para revelarlo en la escuela sucedió algo que no me había pasado. Siempre le dejaba un cachito de rollo fuera del tubito para revelarlo y ese día accidentalmente se lo metí todo.

Pues bien, primero me infarté, creí que había sido el fin del mundo y que ese rollo no lo iba a poder revelar jamas (XD… comprendanme, soy principiante). Luego me enteré de que si se podía revelar pero ya había faltado a mi clase de revelado, entonces mi alternativa era ir a revelarlo en otro lugar y pagar porque lo hicieran.

Salgo de mi casa rumbo a una farmacia (conocida como benavides) donde revelan e imprimen fotos en una hora y me dicen que no pueden porque es otro método el que usan y me arruinarian el rollo si lo hicieran…

Ok, lo entiendo. Y me voy a un estudio de fotografía “profesional”, llego y me dice una chavita con audífonos y masticando chicle que me lo tendrían hasta varios días después. Pero yo lo necesitaba ya de ya, porqué tantos días después, ¡revelar un rollo no tarda más de 20 minutos! Los consideré incompetentes y me voy a un estudio más.

Entro y me encuentro con una señora hable y hable por teléfono, ni siquiera la cortesía para bienvenir al cliente (osea yo). Cuando acabó de chismear le explico lo que quiero y dice “esque no estoy revelando de esos rollos ahora”. A, que bonito, y supuestamente es un estudio de fotografía profesional. Y todavía me dice “en benavide revelan rollos en 1 hora”.

Otro más, donde entro y tomo asiento porque no está el dependiente, sólo una señora con un bebé en brazos que lloraba mucho. Luego aparece un señor de edad avanzada que me saluda, le explico lo que quiero y me dice “¿de cuales rollos son esos?… yo no sé, pero en benavides se lo revelan en una hora”.

En otro más sólo imprimían fotos de tarjetas de memoria y usb y puros medios digitales… ni pa qué preguntaba.

Obviamente me fui de ahí, ya frustrada y desepcionada de lo profesionales que son los estudios de fotografía de por aquí.

Todavía llegué a Master lab, y ahí me dicen que si pueden, pero hasta varios días después me lo tendrían listo.

En resumen, un buuuuuu muy grande para todos los estudios de fotografía que se hacen llamar estudios profesionales y no saben siquiera revelar un rollo profesional tradicional.

Me fui, desepcionada y frustrada a comerme unas papitas de puro coraje, (pringles sabor pizza, mmmmm).

Bueno realmente no tiré muchos winnies, es más sólo fue uno. (con winnie me refiero a las salchichas de hot dog).

Pasó que fui a un restaurancillo bufet de la ciudad en esos donde hay barras con comida y tu te sirves de lo que quieras. Pués lo primero que hice fue tirar un winnie en un guisado, yo me iba a servir de esas salchichitas y una de ellas brincó del cucharón, hasta parecía que se estaba hechando un clavado al guiso de al lado.

Yo miré a los lados a ver si alguien me había visto, y ahí estaba mi má, riendose de mi a carcajadas. Nada más le falto apuntarme con el dedo.

Más tarde sólo tire mi bolsa de mano unas 3 veces, y tiré un cacho de melón en la bandeja de los cachitos de sandía. Creo que anduve “algo” torpe esa mañana… pero a todos nos pasa de vez en cuando, ¿no?.