Además de el famoso muñeco de Chucky a lo largo de mi vida he oido a personas que dicen que ciertos muñecos o monos de peluche son malditos, diabólicos o estan hechizados, la mayoría de las veces lo dicen -o lo decían- las señoras religiosas sobreprotectoras, pero bajo la superstición hay gente que lo sigue creyendo…

Trolls

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Los trolls son unos muñequitos que cuando yo era niña, hace unos 10 años, abundaban por todos lados, esos muñequitos de plástico, casi siempre desnudos y con el cabello de colores de fantasía todo peinado hacia arriba, en lo personal me gustan, y llegué a tener un par pero no se dónde quedaron. A pesar de lo inocentes que se ven llegué a escuchar que estos simpáticos muñequitos eran diabólicos y que en las noches cobraban vida y que lo mejor era deshacerse de ellos antes de que cometieran travesuras.

Pitufos (smurfs)

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Bueno, quién no va a conocer a los Pitufos (o Smurfs en inglés), ya sabemos que son los personajes de una serie animada viejísima. Pues sí, también escuché en mi infancia que los muñecos de los pitufos estaban malditos, yo incluso tenía un pitufote de peluche, grande, pero no se si fue por esa acusasión que ya no lo volví a ver más. Decían los chismes que estos muñecos ademas de vivir y moverse en la noche por diabólica voluntad propia su objetivo era asfixiar a los niños pequeños, entonces era peligrosísimo que el niño de la casa tuviera un pitufo.

Muñecas de cerámica

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En general las muñecas de cerámica (a veces también de vinilo) tienen la fama de girar sus cabezas, observar a la gente y, claro, moverse por sí solas. Nunca me interesaron mucho, y confieso que de pequeña como me contaban esas cosas pues si me daba miedito estar en un cuarto con muchas de estas muñecas. Pero en general pues son unas muñecas de adorno, muy lindas y las más finas pues más realistas, hasta con cabello humano y toda la cosa.

A fin de cuentas todo es superstición. Seguro que ustedes conocen otros muñecos con mala fama que ahora no recuerdo.

Una maestra nos dió un tip para cuando vayas a una entrevista de trabajo, no sé que tan efectivo sea porque no lo he puesto en práctica, pero se los dejo:

  • No es bueno usar perfume cuando se va a una entrevista de trabajo porque no sabes si a tu entrevistador le guste el aroma o no. En casos realmente negativos puede que el perfume que lleves haya sido el mismo que el de la ex del entrevistador, la ex que lo engaño con su mejor amigo y luego lo botó y lo dejó en la calle. Entonces inconscientemente el sujeto te rechazará sin evaluarte por que hueles igual a quien más odia.

¿Será cierto?

Me refiero a los saludos que un artista le manda a un fan cuando se lo piden. Así tipo “oye le mandas un saludo a kozmica, pliiiis” y el fulano en cuestión pues simpáticamente le dice a la cámara “hola kozmica un saludo de fulanito!“. Y todos felices.

Ahora les traigo una comparación, para que vean claramente un saludo sincero y otro no tanto.

Primero, el saludo de este tipo que se hacía llamar Musgo (cuando estaba en Porter, vocalista, una bandilla mexicana no tan famosa pero muy buena, claro, en mi opinión):


Enlace al video.

Ay que tierno ¿no?, hasta como que se apena y toda la cosa.

Ahora veamos el caso contrario, un saludo mandado por León Larregui, vocalista de la mucho más conocida y a veces sobrevalorada banda Zoé:


Enlace al video.

Ambos saludos van para una fulana que se hace llamar Taky (que no conozco ni me muero por conocer), pero eso no importa porque a lo que voy es a la comparación. El último saludo parece más a fuerzas que con ganas.

¿Es el peso de la fama?, ¿por qué el primero aparenta ser más simpático?. Ahora que es sólo un saludo, a una fulana que a ninguno de los dos les ha de importar un bledo, una simple fan más entre la multitud. Pero, digo yo, si vas a mandar un saludo pues mejor que no parezca que lo haces de mala gana.

Un saludo a mis lectores :P

Por acá por donde vivo yo (soy paranóica no diré dónde), a febrero se le dice febrero loco por el clima de porquería que hace.

Y sip, apenitas comienza pero ya se esta distinguiendo del resto de los meses, haciéndole justicia a su sobrenombre. Aunque los cursis le dicen el mes del amor, no es más que el mes de frustrar a todo mundo con los cambios drásticos de clima, el mes de “ah que rico día y TOMALA frío congelante“.

De un día calientito rico, soleado a un día helado con vientos congelantes de esos que hacen que se te quede la sonrisa en la cara cuando ya habías dejado de reírte hace tiempo y te hace sentir estúpido.

Los que sufren son las personas sensibles a esos cámbios drásticos. Lo malo es que yo soy de esas personas, que cuando el aire está humedo y cambia rápidamente a seco parece que me dan un puñetazo en la nariz y llega la hemorragia. A veces hay fiebre, mareos, cansancio general y una pereza extrema -aunque a veces me dá independientemente del estado del tiempo xD- y todo eso porque un día hace calor y otro frío y otro calor…

Luego dicen que es por el cambio de clima, el calentamiento global y esas cosas, pero yo desde que tengo memoria recuerdo a febrero siendo un canijo portándose como se le dá la regalada gana. Creo que puede ser envidia de el mes de enero, a enero todo mundo lo festeja y llega febrero para el desquite.

Si fuera por mí, ya viviría en otro lugar donde nunca se sentiría frío extremo, no habrían parqueros, y no existirían las tarjetas de crédito.

Pero ni modo, si no ando muy activa por aquí pueden culpar a: la uni (esa cosa como absorbe mi tiempo xD), la flojera (esta cosa también) y al clima de febrero.

Ahora envidio a los países del hemisferio sur que estan en pleno verano con calorcito sabroso…

No sé en otros países pero acá en México hay una plaga de parqueros.

¿Qué es un parquero?

Un parquero es un sujeto que se queda el día cerca de un estacionamiento para que cuando llegues tú en tu carrito supuéstamente el ayudarte dándote indicaciones para estacionarte bien con señas y chiflidos, y supuestamente cuidarte el auto. Luego cuando regresas a tu carcacha para irte a otro lado en cuanto enciendes el motor el parquero se acerca para que le pagues “por sus servicios” y algunos disque te ayudan a salir echándote aguas.

No me gustan los parqueros. Son oportunistas, realmente no hacen nada, absolutamente nada. Estorban más de lo que ayudan y siendo sinceros si llega alguien a querer robarte el carro ¿el parquero será tan heroico como para detener al ladrón? pfffffff… claro que no.

Y se ponen donde sea, en estacionamientos de supermercados, en calles públicas, rondando ahí para hacer como que son útiles.

Yo antes les daba generalmente unos 2 pesillos, pero ahora pienso que ni eso se merecen. Ni cuidan nada, pero eso sí, cuando ya te vas llegan corriendo con la manita extendida para ver que les cae, y los mas descarados hasta se indignan cuando no les das nada.

Los limpiaparabrisas o lava coches de perdis hacen algo para ganarse unos centavitos. Pero el parquero se queda ahí nomás, a veces hasta usan los carros estacionados de mesita y les ponen su vaso de burguerking arriba.

En una ocasión vino un pariente lejano que es gringuito, y cuando iba a echar andar su auto para salir del estacionamiento no entendió porqué demonios un tipejo se le arecaba dándole direcciones para salir y alguien de aquí alistaba unos pesillos para dárselos. No tenía nada de lógica.

A pesar de mi amargura y quejas continuas, a veces les doy a los parqueros pero sólo cuando estan viejitos, a esos viejos que ya no les dan trabajo en ningún lado por ancianos.

Lo peor sin duda es cuando llegas a un evento (concierto, feria, expo…) luego buscas dónde dejar tu carrito y unos sujetos salen de la nada a “apropiarse” de las calles de la zona y se ponen a cobrar unos 20 pesotes mínimo para que te puedas estacionar ahí, y ellos con cara de los peores malandros y la mirada más ruin como si dijeran “si no paga le ponchamos las lantas y le quebramos los vidrios“.

¿Porqué existen?

Me es imposible pensar en una razón válida de su existencia, si culpamos al gobierno será por la falta de empleos, si culpamos a la sociedad será por la excesiva generosidad – ingenuidad del pueblo que los mantiene.

No creo que se pueda decir que sólo son personas “haciendo su luchita” puesto que no tiene nada de ciencia estarte toda la tarde en un estacionamiento chiflando y estirando la manita para recibir caridad, yo los concibo como pediches disfrazados, y vaya que antes ya había hablado de los limosneros.

No falta el que diga “mejor que hagan eso que a que esten robando“, ¿pero no sería mejor que trabajaran?

¿Se acabarán algun día?, ahora nomás falta que en ningún otro lado ocurra y que sean exclusivos de México lindo y querido. Sáquenme de la duda.