Hace unos días fui con mi novio -sí, arriesgándome a perder visitas aclaro que tengo pareja xD- a comer a un conocido restaurante de comida rápida, uno de una niña peliroja con trencitas.

Entramos, ordenamos, comimos… Listo, ahora de regreso al carro para irnos. Nos acercamos a la puerta para salir y en ese momento una pareja de unos rudos motociclistas estaban por entrar.

El tipo, rudísimo. Tenía todos aquellos distintivos de ser un hombre sin ley, tatuajes, barba, patillas largas, chamarra de cuero negra con remaches metálicos, pantalones de mezclilla desgastados por las aventuras en carretera, guantes de esos que solo cubren la palma de la mano y los deditos quedan libres, botas negras con correas y de suela gruesa. Una mirada fría, que te atraviesa. Acompañado por una mujer un poco menos ruda que él, pero más ruda que la mayoría de las féminas.

Como les iba diciendo, en el preciso momento que nosotros íbamos a salir ellos se aproximaban a la puerta para entrar.

¡Santa cachucha!, nos van a taclear por meternos en su camino, o probablemente apaguen un cigarrillo en mi frente por estar ahí… o simplemente me empujen a un lado y luego me vea con su mirada helada. Todo eso pasó por mi mente, recordando escenas de acción de películas con motociclistas.

Nada más lejos de la realidad.

Cuando vió que nosotros íbamos a salir nos abrió la puerta y se hizo a un lado, ¡como todo un caballero!. Nosotros dijimos gracias y como diciendo “de nada” pareció que sonrió levemente y asintió con la cabeza… o eso lo soñé, no lo sé. Luego salimos de el establecimiento sin un rasguño.

¡Qué cosas!, mientras nos subiamos a nuestro vehículo motorizado yo me quedé pensando en todo eso que pasó por mi cabeza, y dije, “postearé esto en el blog jojojo”, mi novio me vió y se rió… no se si de mí o de lo que dije, o las dos cosas.

Y ese señores fue mi encuentro con un motociclista.

La moraleja de la historia es esa que dice “no juzgues a un libro por su portada”, yo odio los prejuicios pero todos los cometemos alguna vez.

Esta historia fue basada en hechos reales, pero al escribirla pude haber exagerado unas partes