Hace poco tiempo me acabo de comprar un Samsung Galaxy Mini, que es un smartphone de gama baja, en otras palabras, barato, en otras palabras para los pobres como yo que no podemos costear un Galaxy S2 o iPhone5.

Antes de este teléfono tenía yo uno de esos que sirven para lo que fueron inventados nada más: llamadas, mensajes, reloj con alarma (y un jueguito puzzle tipo Tetris bien entretenido), de los que, dicen, ahora salen en las cajas de cereal. El celular en cuestión es un Sony Ericsson i300 creo, y necesité reemplazarlo porque simplemente ya no servía, ahora tiene una nueva función: pisa-papeles.

Pero pasemos a lo que nos interesa, el nuevo juguete. Yo nunca me interesé por los celulares en particular, me valía un soberano pepino que otros trajeran aparatejos con touch y tonterías para conectarse a feisbuk, pero como tenía que comprar uno nuevo de todos modos pues quise probar, a lo mejor hasta me gustaba.

El aparato, aunque lleve Mini en su nombre no es tan pequeño, incluso sentí que era un ladrillito comparado con mi teléfono anterior:

No les voy a hablar de especificaciones técnicas porque este blog no va de eso y lo pueden encontrar en cualquier lado. Simplemente les quiero contar mi curva de aprendizaje y mis apreciaciones.

La cosa es liviana aunque parezca aparatoso, y en un inicio se me hacía extraño manipular la interfaz a toquecitos, supongo porque la sensibilidad de la pantalla touch es diferente a la del Nintendo DS/3DS a la que ya me había acostumbrado. Después de un rato todo bien. Tengo los dedos largos y delgados así que “teclear “en la pantalla no me cuesta mucho trabajo, aunque si tuviera los dedos gordos como salchichas de hot dog creo que lo pensaría antes de adquirir un juguete así.

Estoy consiente de que el Galaxy Mini es “modesto” en cuanto a poder, así que no me fui con muchas expectativas cuando lo compré, y se nota esto cuando juegas Angry Birds por ejemplo, se nota el frame-skip o como si tuviera poquito lag cuando hay mucho ocurriendo en la pantalla. Pero con aplicaciones ligeras va muy bien.

Me compré este celular también por que tenía curiosidad de probar lo que era Android, pues tiene relativamente poco tiempo de haber salido y ya tiene miles de fanboys.

La verdad muy conforme con el sistema hasta ahora y sobre todo con las apps gratuitas. Primero me emocioné y descargue toda clase de aplicaciones inservibles que sólo hacían montón, pero ya luego seleccioné las que me eran útiles (tal vez luego haga un post sobre apps que utilizo).

Y, lo más importante ¡sirve también para hacer llamadas y mandar mensajes!, digo, porque ya casi nadie se acuerda que para eso son los celulares…

Mi celular anterior casi no lo usaba porque yo casi no llamo ni mando mensajes, es al revés, me llaman a mí. Pero como esta cosita ahora tiene wifi, twitter, mail y una cámara (no muy buena pero tiene) pues me acuerdo más de llevarlo conmigo.

En general creo que ha sido una buena inversión, y estoy contenta con el Samsung Galaxy Mini.