Yo hace tiempo que no usaba mi teléfono celular hasta que lo reemplacé con uno nuevo, entonces, a pesar de que ya sabía que Telcel era caro y hambriento de dinero desconocía hasta qué niveles lo era. Recientemente diversas situaciones respecto al saldo de mi número me han hecho sentir robada.

Hay que tomar en cuenta que uso el sistema enemigo Amigo de Telcel, es decir prepago, porque soy pobre/estudiante y no puedo costear los estratosféricos planes que Slim (dueño de Telcel) quiere que pague para poder tener siempre servicio y/o conexión de datos.

Siento que Telcel me roba con:

  • El Saldo promocional o de regalo. ¿Qué demonios es esto?, yo pensaba que el saldo era saldo y ya, pues yo lo compro con dinero que siempre es dinero normal, nunca compro saldo con dinero de regalo o de juguete, ¿porque mi saldo luego se transforma en uno menos útil si lo mando a otra persona?. Ya ven que Telcel anduvo promocionando eso de que compres saldo y le mandes a tu amigo una parte y todos son felices, pues sí, excepto porque ese saldo es ahora “saldo de regalo” y no puedes usarlo para llamar a teléfonos que no sean de Telcel y solo dura 7 días…
  • Las llamadas de 5 minutos “gratis” que te cobran. Una de las promociones más vistosas de Telcel es esa de que puedes agregar un número para colocarlo como número de llamadas gratis y así poder hacer llamadas de 5 minutos sin que te cobren siempre y cuando tengas 3 pesos de saldo. Peeeeeeero, lo que no te dicen es que empiezan a contar los minutos desde que pulsas “marcar” o “llamar”, no desde que te contestan, o algo así, porque cuando duras 5 minutos llamando -segun el contador del celular- Telcel te deja ir el cobro normal por 6 minutos. Oh sí, eso ya lo comprobé. Aquí el truco es colgar siempre antes del minuto 4 con 30 segundos, o pagarás caras consecuencias.

Por eso, sean precavidos amigos lectores que desgraciadamente también tengan Telcel, cuidado con esas promociones.

¿Que porqué no me cambio a otra compañía?, pues porque ya antes tuve Movistar y no tiene muy buena cobertura que digamos. Por otro lado, tal vez me gusta la mala vida.

Hace poco tiempo me acabo de comprar un Samsung Galaxy Mini, que es un smartphone de gama baja, en otras palabras, barato, en otras palabras para los pobres como yo que no podemos costear un Galaxy S2 o iPhone5.

Antes de este teléfono tenía yo uno de esos que sirven para lo que fueron inventados nada más: llamadas, mensajes, reloj con alarma (y un jueguito puzzle tipo Tetris bien entretenido), de los que, dicen, ahora salen en las cajas de cereal. El celular en cuestión es un Sony Ericsson i300 creo, y necesité reemplazarlo porque simplemente ya no servía, ahora tiene una nueva función: pisa-papeles.

Pero pasemos a lo que nos interesa, el nuevo juguete. Yo nunca me interesé por los celulares en particular, me valía un soberano pepino que otros trajeran aparatejos con touch y tonterías para conectarse a feisbuk, pero como tenía que comprar uno nuevo de todos modos pues quise probar, a lo mejor hasta me gustaba.

El aparato, aunque lleve Mini en su nombre no es tan pequeño, incluso sentí que era un ladrillito comparado con mi teléfono anterior:

No les voy a hablar de especificaciones técnicas porque este blog no va de eso y lo pueden encontrar en cualquier lado. Simplemente les quiero contar mi curva de aprendizaje y mis apreciaciones.

La cosa es liviana aunque parezca aparatoso, y en un inicio se me hacía extraño manipular la interfaz a toquecitos, supongo porque la sensibilidad de la pantalla touch es diferente a la del Nintendo DS/3DS a la que ya me había acostumbrado. Después de un rato todo bien. Tengo los dedos largos y delgados así que “teclear “en la pantalla no me cuesta mucho trabajo, aunque si tuviera los dedos gordos como salchichas de hot dog creo que lo pensaría antes de adquirir un juguete así.

Estoy consiente de que el Galaxy Mini es “modesto” en cuanto a poder, así que no me fui con muchas expectativas cuando lo compré, y se nota esto cuando juegas Angry Birds por ejemplo, se nota el frame-skip o como si tuviera poquito lag cuando hay mucho ocurriendo en la pantalla. Pero con aplicaciones ligeras va muy bien.

Me compré este celular también por que tenía curiosidad de probar lo que era Android, pues tiene relativamente poco tiempo de haber salido y ya tiene miles de fanboys.

La verdad muy conforme con el sistema hasta ahora y sobre todo con las apps gratuitas. Primero me emocioné y descargue toda clase de aplicaciones inservibles que sólo hacían montón, pero ya luego seleccioné las que me eran útiles (tal vez luego haga un post sobre apps que utilizo).

Y, lo más importante ¡sirve también para hacer llamadas y mandar mensajes!, digo, porque ya casi nadie se acuerda que para eso son los celulares…

Mi celular anterior casi no lo usaba porque yo casi no llamo ni mando mensajes, es al revés, me llaman a mí. Pero como esta cosita ahora tiene wifi, twitter, mail y una cámara (no muy buena pero tiene) pues me acuerdo más de llevarlo conmigo.

En general creo que ha sido una buena inversión, y estoy contenta con el Samsung Galaxy Mini.

Primero, ¿qué es el Renaut?, es el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Movil, un nuevo proceso burocrático y aparentemente  inútil impuesto por el gobierno mexicano (¡gracias diputados y senadores, gracias!), que sacaron como una medida desesperada -y poco pensada- para contra restar el creciente número de fraudes y extorsiones telefónicas cometidos desde celular, haciendo obligatorio dar de alta cada número con la clave de CURP del dueño.

Es nuevo, pero no tanto, ya que se ha hablado del asunto desde hace meses, de lo ineficaz que puede llegar a ser para el fin para el que fue creado, de lo fácil que es registrar el celular con un nombre falso, de lo fácil que es que te roben el celular y cometan fraudes a tu nombre, de que incluso podría llegar a provocar más robos de celulares… Por todas estas cuestiones y más no mucha gente se quería/quiere registrar (me incluyo).

Pues bien, hoy, cuando abrí El Universal para checar qué había de nuevo en las noticias me topé con una sobre el asunto que me llamó la atención, decía que el 64% de usuarios totales (según la COFETEL) ya se había registrado, una cifra muy alta considerando la poca aceptación que tiene esta medida.

Entré al sitio de la COFETEL y tenían un bonito cartel presumiendo la cifra, les dejo la muestra:

Pero oh sorpresa, nada más le cambio la fecha al reloj de mi computadora al mes de diciembre de 2010 y le doy F5 (refresh/reload) a la página y el 64% se transforma en un estratosférico 122%, así:

Esto me hace dudar aún más de la seriedad del registro, ¿son tan pocos los usuarios que se han dado de alta que necesitan usar trucos baratos como ese?.

Yo no tengo muchas ganas de dar de alta mi número, ni si quiera uso mucho mi celular, y han puesto el próximo 10 de abril como fecha límite, y el que no haya dado de alta su equipo “adiós”.

Eso me trae recuerdos, como el caso del padrón electoral vendido, ¿qué pasaría si el registro de celulares cae en las manos equivocadas?. Este registro a mi parecer ha sido una decisión apresurada y poco sensata.

Lo de que el contador tomaba la fecha local de la PC lo leí en un comentario en una nota en El Universal, pero ahora no la encuentro, al parecer soy mala buscando ¿o ya los regañaron y la quitaron?.

¿Y tú ya registraste tu celular?

No señores, no me acabo de comprar un iPhone, tan “de moda” que esta. Ni tampoco hablaré de un Sony Ericsson walkman que tengo…

El mejor teléfono celular que he tenido yo es un Nokia 1100, muy chulo, ve la foto:

Accesorios incluidos:
Calculadora, alarma despertador, calendario, cronómetro, y lo mejor de todo ¡una lamparita!.

Pantalla monocromática de 96 x 65 mm.

Yo sé, has de estar con la boca abierta, por querer uno igual o por pensar en el crimen que es decir que ese es uno de los mejores celulares de todos los tiempos, si no lo había dicho ya lo dije.

¿Porqué es bueno este celular?

Por que sirve para lo que fue hecho, para hablar por teléfono sin tener chorrocientas mil funciones innecesarias. Aguanta muchísimos golpes (me consta), y además ningún otro -que yo sepa- tiene lampara.

Este celularcito podrá no ser muy “fashion” y verse un poco robusto, pero los celulares más nuevos traen tanta cosa que se les puede descomponer que con un golpecito chiquitito ya tienes que mandarlo a reparar.

Además la batería le dura horas, ¡que digo horas, días!, hasta 1 semana con una carga.

El Nokia 1100 es minimalista y funcional. Ya no lo uso, pero fueron buenos tiempos aquellos, en los que cuando a alguien se le perdía un objeto en la oscuridad nadie podía hacer nada al respecto hasta que sacaba mi Nokia-lamparita y salvaba el día.

Claro que en esos días como buena pre-adolescente yo lo aborrecía y quería uno algo menos ladrillesco. Pero al pasar de los días y compararlo con otros descubrí lo bueno que era.

PD. Esto no quiere decir que rechace un iPhone en caso de que me lo obsequien.