En el post anterior me regodeaba de que ya tengo WiiFit, y en este voy a regodearme de que tengo un iPod.

Pero no, no es uno Touch, es un clasiquito de esos de menú de ruedita.

Ya sé que no esta a la moda ¿y qué?… El Touch estaba más caro y lo más importante, el dinero no era mio, me lo compraron, así que recibí ese iPod Classic de 80GB con muchísimo gusto, ya que andaba fastidiada de el almacenamiento de 256Mb que tengo en mi celular para música.

Sí ando contenta. Y confieso que es la primera vez que tengo un aparatito de estos porque antes no me llamaban mucho la atención, confieso que me parece ñoño los que andan de «uy miren tengo un iPod» y hasta pegan la calcamonía de la dichosa manzanita, nunca lo haré, (espero no postear luego una foto de la manzanita en mi carro) jojojo.

Es un prejuicio mío, eso de que a las cosas de Apple -no sólo el iPod- los fresas y elitistas les dan muchas alas y les tiran muchas flores, es decir las platican más grandiosas de lo que son. Yo sé que algo bueno han de tener. Pero ya varias veces he oído y leído «las Mac son lo mejor, las PC son basura y para nacos», eso y frases similares.

De ningun modo soy fan de Apple, ni de Windows, ni de Linux. Cada sistema tiene lo suyo si no no existiría.

Ya me fuí por la tangente… Este post es de mi iPod.

iPodito, iPodito, ¿porqué serás tan bonito?, fácil, por las canciones que te he metido, si no, solo serías un aparato más del montón de miles que han fabricado.

Ahhhh, ¿se fijaron?, el aparato no es el importante sino el uso que le das.

En fin, a ponerme los audífonos.