Según ando leyendo por ahí, hoy 31 de Agosto es día del blog, y a pesar de que ya llevo un par de años con este changarro nunca le he prestado verdadera atención al festejo, conmemoración o como quieran llamarlo.
Y yo tan despistada que soy, si hasta hay blog del día del blog -que cosas ¿no?- sobre todo el asunto donde incluso se agendan eventos, foros, conferencias y un montón de cosas superfantásticas del maravilloso mundo mágico del blogging -ja!- y pues qué, yo qué, pues nada, tengo mi blog y no voy a ninguna conferencia, desde que lo creé allá por los años del caldo en una plataforma gratuita ni idea de todo el mundo que hace partay por la existencia de los blogs.
Quiero a mi blog, sí, porque lo he cuidado y ha consumido mucho de mi tiempo y no digo que haya perdido ese tiempo porque he aprendido mucho gracias a él.
Aún así, pese al hecho de quererlo tanto y tenerlo de hace mucho, es desde hace no-muchos-meses que comencé a pagar hosting, a tener dominio propio, como alguien diría a «tomarlo enserio». Para mí no es una moda, para mí esto de tener un blog no es una etapa pasajera, incluso veo este blog online dentro de un par de años más.
Yo no voy a decir «felicidades a todos los que tengan blog» porque el hecho de tener uno no es nada, nomás vas a blogger.com y te creas uno en menos de 10 minutos, no es nada digno de felicitación, pero sí les diría felicidades a los que tienen un blog de calidad, a los que la sufren para pagar el hosting, a los que escriben y no copy pastean, a los que aprenden con su blog y a los que no lo prostituyen vendiendo enlaces y reviews y banners a precio ridículo solo por vender.
Felicidades a los que tienen un blog por el mero gusto de tenerlo y felicidades a los que pueden pagar las cuentas gracias al suyo y conseguir que su blog siga siendo un blog de calidad.
Felicidades, sobre todas las cosas, a ustedes los bloggers que generan información nueva y que comparten con toda la comunidad internetera.
¡He dicho!
