Qué decir de la religión, además de que bien es sabido que trae la guerra, que hablar de religión a veces te mete en discuciones interminables y demás cositas que ya sabemos.
Yo, no soy lo que se dice «un pan de Dios». Nací en una familia católica, y, para coraje de mi madre, cada día me separo más de las ideas de esta secta.
Lo que puse de título, «un manojo de contradicciones», lo digo especialmente por la religión católica, que es la que conozco yo más.
Hay cosas que no me cuadran, como:
– Dicen ellos «solo Dios es santo», y tienen muchisímos santitos a quienes glorificar.
– El Vaticano es el «país» más rico del mundo, ¿qué no predican la caridad?, ¿entonces porque en otros lados hay pobreza extrema y no hacen nada?
– Sólo hay sacerdotes hombres. ¿Porqué según ellos una mujer no puede hacer el mismo trabajo?
– Los feligreses son bautizados bebés porque son pecadores desde que nacen. O sea apenas naces y ya pecaste… ¡chale!
– La inquisición.
– De acuerdo a ellos los métodos anticonceptivos son pecado, es decir, para ellos es preferible que nazca un niño en la pobreza extrema o que sea un niño no deseado.
Y me puedo estar todo el día, pensando en todos esos detallitos que no me parecen. Y puedo además meterme con otras religiones porque ninguna es perfecta.
No, creo que la religión y yo no tenemos una muy buena relación, pero aún así, puede, no es seguro, pero puede que haga la confirmación. Esa ceremonia que me confirma como devota católica. Sí, estaría siendo hipócrita e iría en contra de mi voluntad y principios, pero mi madre lo toma tanto en cuenta que es posible que lo haga.
Hasta puede que se me salga el chamuco, ¡ay que miedote!
Ojo, que por no creer en la religión no significa que yo sea atea. Porque, aunque no creo en el catolicismo, creo, sin dudar, que existe una fuerza mística, más allá de lo visible que se encuentra en este mundo. Llámalo cosmos, gaya, energía universal, Dios, armonía divina, espíritus chocarreros, suerte, destino, etcétera. Llámalo como quieras, pero yo creo que existe algo además de lo que ven mis ojos.