No, ni piensen que voy a decir lo romántico que es enamorarse de niños, y tampoco estoy hablando de pedofilia, me refiero a cuando tienes menos de 13 años y ya sientes que «amas» a otra persona (o crees que es amor).
En mi casa ven la churro-novela de Mañana es para siempre, otra producción chafa de televisa, y como yo vivo en esta casa pues confiezo que he visto un par de episodios. La trama comienza en que un fulano regresó a un pueblillo para ver a su primer amor y se topa con que la fulana ya tiene prometido y se casa y el fulano sufre y llega a odiarla, pero en múltiples escenas posteriores piensa «pero la sigo amando». Ay que romántico… digo, más bien, qué ridículo, luego que me enteré de que el fulano y la mujer se enamoraron cuando tenían 8-9 años ¡mocosos, lepes, huerquillos!, y salían escenas de unos niños –pésimos actores por cierto– muy enamorados y jurándose que estarían juntos para siempre. ¡Por favor!. Nadie en su sano juicio deja todo lo que tiene en otra ciudad para volver a un pueblucho más de 10 años después para ver a su amor infantil. Claro que es una novelita de televisa, que más se podía esperar.
A lo que voy es que considero que el primer amor, de cuando tienes esa edad, que apenas si saben limpiarse los mocos, no vale, es de mentiritas, como un juego. Lo considero como un chiste. No es ni para contarse cuando te preguntan cuántas veces te has enamorado.
Verán, yo tengo experiencia personal al respecto, déjenme les cuento:
En sexto año de primaria -tenía yo como unos 11 años- me comenzó a «gustar» un compañerito del salón, que era mi amigo, y segun yo me enamoré de ese fulanillo al que llamaré Clark Kent para protejer su verdadera identidad (porque no falta luego que conocidos leen mi blog y se hace el chisme…). Como les iba diciendo, yo y Clark éramos muy buenos amigos y me disque-enamoré de el. Por azares del destino (y de mi weba de irlo a visitar o llamarlo) luego de salir de primaria lo dejé de ver, hasta topármelo de nuevo años después en la universidad. ¿Y qué pasa?, que el fulano automáticamente perdió todo el encanto que yo veía cuando era niña. Clark Kent había crecido, sí, pero la voz cambió, la actitud infantil para su desgracia empeoró, los aires de «me creo mucho» aparecieron… ¿Eso me gustaba cuando era niña?… que gustitos… o más bien, yo de niña no tenía ni idea de nada.
Los enamoramientos infantiles eso son. No me vengan con la cursilería de que es el primer amor y dura para siempre en nuestro corazón bla bla bla. Es como creer en el príncipe azul que llegará en su blanco corcel, o la princesita indefensa esperando a que la rescates. Es comparable a decirle «te amo» a un desconocido en pleno estado de ebriedad. Nulo. Nada.
Ahora que si tú eres Clark Kent (o sea el niño que conocí) y andas leyendo esto y sientes que soy una maldita amargada por escribirlo así y hacerlo público y encima decir que eso fue puro enamoramiento infantil inútil y maldita kozmica… Pues te mando un saludo, fuiste buen amiguito en primaria.
- ¿Es normal que siga amando a mi primer amor años después de no haberlo visto? En teoría sí, porque así lo dice la dichosa sociedad, que el primer amor es único, pero yo diría que más que normal es de ilusos.
- ¿Podría volver a encontrar a mi amor infantil y ser feliz para siempre? Lo de encontrarlo es posible, lo de ser feliz para siempre es casi imposible.
- ¿Qué hago si no puedo olvidar a mi primer amor? Ya pasó, supéralo, consíguete nueva pareja real y quiérela en lugar de estar soñando con eso.
Sean felices, no se traumaticen con niñerías como esta y tampoco vean novelas de televisa –que dicen que te atrofian el cerebro-. Yo duré un poquito todavía creyendo que realmente quería a Clark pero maduré, abrí los ojos y me burlé del asunto por haber sido tan ingenua.
Los quiere, como siempre, su consejera del amor Kozmica. (Espero no comenzar a recibir cartas de preguntas sobre asuntos amorosos).
